En este sentido, Unilever relocalizó su cadena productiva a lugares con una posición geográfica estratégica al establecer relaciones sólidas con sus proveedores y enfocarse en la sostenibilidad. La compañía construyó una base de proveedores confiables mediante la confianza y el respeto mutuo, lo que redujo costos y aseguró la calidad de los productos. Además, la empresa trabajó con sus proveedores para desarrollar soluciones innovadoras y reducir el impacto ambiental, incluyendo el uso de fuentes de energía renovable y materiales reciclados.
La estrategia de Unilever también involucra inversiones en investigación y desarrollo para mejorar continuamente sus productos y procesos, lo que le ha permitido ser competitiva en el mercado global, y ha digitalizado sus operaciones para mejorar la visibilidad y toma de decisiones en tiempo real, mientras que la automatización ha permitido optimizar tareas y reducir costos operativos.
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